Videntes buenas por teléfono

La práctica de la videncia a nivel profesional es una decisión complicada para la persona que se ha visto agraciada con este don tan singular.

Lamentablemente, la decisión de jugar con las preocupaciones de las personas que lo están pasando mal y aprovecharse económicamente de sus angustias es algo que, en el mundo de la videncia, también existe.

Mucho más, cuando ni siquiera puedes ver en persona a quien afirma ser vidente y cuando el único arma que tienes para confiar es la voz.

Y aquí llegamos a la gran cuestión:

Cómo distinguir una vidente buena por teléfono

Un asunto que, si no eres experto en lo que se cuece en el mundo de los videntes, puede acabar convirtiéndose en una maraña de caminos de los que difícilmente podremos escapar.

Tranquilo, has llegado al lugar adecuado. Hemos separado el grano de la paja y vamos a contarte exactamente cómo distinguir a una buena vidente por teléfono.

Empecemos por lo más básico. Las videntes por teléfono, todas, tienen contratado un servicio telefónico de videncia o también conocido como teléfonos de videncia 806 que incluyen un precio más impuestos.

Primera cosa: desconfía si no aparece un “+iva” con claridad y luego te encuentres con precios extraños en tu factura. Las buenas videntes presentan con transparencia sus precios.

En la ecuación de vidente buena y barata por teléfono…

En esa ecuación, las videntes buenas sólo piensan en la parte que dice “buena”. Su intención, su vocación es de servicio, de ayuda.

¿Qué es el teléfono para una vidente? Lejos de lo que se pueda pensar, el teléfono es una herramienta de trabajo. Es el modo que utiliza la vidente para conectar con la persona consultante y canalizar su don hacia la preocupación que tiene y poder “ver soluciones”. También es el medio para comunicar sus visiones.

En cuanto a la parte de “barata”.  Realmente, serás tú, con tu valoración subjetiva, quién determine si es o no una vidente además de buena, barata.

Escapa de aquellas videntes que hablan en sus webs más de precios que de sus poderes mágicos y de clarividencia.

Son humildes y honestas. No estarán tratando de convencerte, sin parar, para que llames. Lo habitual es que las buenas videntes expliquen qué les motivó a dejar lo que podría haber sido una vida normal por otra que está tan llena de incertidumbre económica. Lo dirán todas las videntes, o casi todas, su motivación viene porque las visiones no se pueden desconectar sin más y realizar su trabajo es la manera de orientar su don hacia la  ayuda a los demás.

Las videntes buenas por teléfono no alardean de sus éxitos y, mucho menos, invocan a una magia suprema a la que acceden sólo unos pocos elegidos.

No tratan al consultante como ignorante y limitado. Ellas van a hablar de un don, algo que, o bien han adquirido con la práctica, o bien es algo innato en ellas que han cultivado para perfeccionar. Es como a quien se le da bien la pintura de manera natural. Si lo práctica será mejor pintora, si no lo práctica, frente a otros que como ellas no practican, a ellas se le dará mejor. Las buenas videntes, desde luego, trabajan esta facultad todos los días.

Volvemos al dinero, que sabemos que os preocupa. Tienen dos sistemas básicos de facturar: visa, en el que se suele facturar previo a la llamada por un tiempo determinado y el llamado “tarificación por minutos”. Las videntes buenas y honestas establecen un tiempo aproximado pero bastante ajustado para cubrir una sesión estándar. Puede que algún caso especial se escape de esta franja, pero en ningún momento jugaran a entretenerte.

Más cosas, las buenas videntes necesitan pocos datos por tu parte. Según el poder de videncia de con quién estés hablando, podrá necesitas dos o tres datos pero no muchos más. Si la vidente trata todo el tiempo de sonsacar información es que algo no va bien.

¿Cómo es una consulta telefónica con una vidente buena?

Qué esperar en una sesión de videncia cuando está se realiza por teléfono, te ayudará a saber si estás ante una vidente buena y fiable.

Aunque vamos a dar unos consejos, entended que son generalidades y que cada vidente puede adaptar o no utilizar alguna de las cosas que vamos a contar aquí.

Según el sistema de pago elegido, como puede ser el pago con Visa, se te dará una bienvenida, de modo que sepas que has llamado al número correcto y se te informará de condiciones de pago para tu aceptación. En el sistema con visa, te llevaran a su pasarela de pago. En el caso de una facturación por minutos, este paso no existirá y el sistema te pasará con la vidente.

Un segundo saludo, te invita a que facilites tu nombre. Se hace por dos motivos: el primero es para que la vidente pueda hablar de tú a tú contigo. El segundo es porque para muchas videntes, nombrar al consultante les permite conectar con mayor rapidez.

Lo siguiente es que expreses tu preocupación de manera que la vidente pueda decidir qué herramienta es más adecuada para acceder a las visiones sobre este tema que te preocupa: podrá ser el péndulo, las cartas de tarot, la bola de cristal, etc.

En algunas ocasiones te preguntarán la fecha de nacimiento. Di la verdad. Es necesario para poder viajar por el tiempo y llegar al camino que se le abre a la vidente hacia el futuro.

Empieza ahora la sesión propiamente dicha y, aquí, cada vidente es un mundo y cada situación todo un universo. Si te sientes tranquila, cómoda y notas que se abre una posibilidad ante tu preocupación que puede ser para ti un camino a seguir, es que la sesión va bien.

Una vez finalizada la sesión, la vidente agradecerá la confianza que has depositado en ella y te resumirá la solución que ha visualizado.

Eso sí, recuerda que los hilos del destino son opciones a elegir por ti. La vidente ha vislumbrado entre la maraña un camino que te puede llevar a la salida del laberinto. Nunca es una imposición, sino una opción de trayecto que está en tu mano tomar o rechazar.